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Sierra Morena de Córdoba

I. LOCALIZACIÓN

Situada en la zona nororiental de la provincia, la Sierra Morena de Córdoba queda conformada por una serie de serranías dispuestas en dirección este-oeste, entre las que se incluyen la Sierra de Hornachuelos, en el cuadrante noroeste, y el Parque Natural de Cardeña y Montoro, en el área occidental. A ellas debemos sumar terrenos suaves con extensas dehesas (Fernández-Baca y Fernández Cacho 2010: 444).

Esta región se sitúa en la zona central de Sierra Morena, por lo que, a gran escala, limita también con la Sierra Morena de Jaén, por su lado oriental, y con la Sierra Morena sevillana, por occidente. Su margen septentrional queda definido por la comarca de Los Pedroches, mientras que, en la zona meridional, conecta directamente con la Vega del Guadalquivir.

Algunas de las localidades más destacadas dentro de esta demarcación son Hornachuelos, al oeste; Belmez y Peñarroya-Pueblonuevo, al norte; y Adamuz, al este.

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Límites de la demarcación de la Sierra Morena de Córdoba. Fuente: Elaboración Propia

II. Características del medio físico

El espacio geográfico

Las sierras que componen este espacio geográfico son de escasa altura, sin llegar a superar los 800 metros (Fernández-Baca y Fernández Cacho 2010: 446). Por citar un ejemplo, en la Sierra de Hornachuelos encontramos picos por debajo de los 700 m, como la Loma del Gitano (691 m), la Tiesa (673 m) y el Castaño (647 m). Pese a todo, las pendientes de estas serranías ascienden al 40% de inclinación, dificultando mucho el uso de sus suelos, compuestos por pizarras, micáceas y micacitas, en la parte inferior de las laderas, y de calizas, dolomías o cuarcitas, en la zonas más elevadas (Arenas 1994: 66-67).

La Sierra de Cardeña y Montoro presenta unas particularidades físicas propias, siendo el granito el material predominante. La morfología de estos terrenos se caracteriza por lomas suaves, sin grandes pendientes y con zonas llanas que favorecen la aparición de dehesas. Tan solo en las inmediaciones de los ríos Arenoso y Yeguas el paisaje evoluciona hacia formas más abruptas y agrestes (González Arenas 1994: 106-110).

 

Factores climáticos

El clima de esta demarcación se caracteriza por inviernos frescos y veranos cálidos. Según fuentes de la AEMET, la temperatura media se sitúa alrededor de los 15ºC y 17ºC con una insolación media de 2.8000 horas de sol anuales.

Estas características climáticas son compartidas por la práctica totalidad de comarcas de la Sierra Morena de Córdoba, no así en cuanto a la pluviometría, donde existen claras diferencias. El clima seco-subhúmedo de la Sierra de Cardeña y Montoro ofrece un volumen de precipitación media anual bastante elevado, ascendiendo a los 800-1000 mm (González Arenas 1994: 110). En contraposición, la Sierra de Hornachuelos se caracteriza por un clima templado-cálido, con periodos de sequias estivales y lluvias entre los meses de otoño, invierno y primavera. Las precipitaciones en esta serranía se sitúan entre los 700 y 800 mm por año (Arenas 1994: 70).


 

Hidrología

La Vega del Guadalquivir constituye el límite sur de la Sierra Morena cordobesa. Dentro de su extenso territorio se encuentran varias corrientes fluviales que desembocan, precisamente, en el "Gran Río". El río Guadiato es uno de los más importantes, el cual nace en el municipio de Fuente Obejuna. El río Bembézar, que transcurre por la Sierra de Hornachuelos, es otro de los afluentes más destacados, así como los ríos Retortillo y Guadalmellato.

Embalse de Retortillo (Sierra de Hornachuelos). Fuente: Espacios Naturales de Andalucía (https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/web/ventanadelvisitante/)

Todos estos afluentes son los grandes proveedores de agua de la Vega del Guadalquivir a su paso por Córdoba. La mayor parte cuentan con embalses y pantanos a lo largo de su recorrido, sobresaliendo en el municipio de Hornachuelos el embalse de Bembézar, con una superficie de 1.070 ha. También es digno de mención el embalse de Retortillo, con 600 ha. En la zona oriental de la Sierra se localiza el embalse del Guadalmellato, en el municipio de Adamuz, mientras que en el área central, en el corazón de la comarca del Guadiato, se encuentra el pantano de Puente Nuevo, con una capacidad de 281 hm3.

Vegetación y flora

Los encinares y los alcornocales son las formaciones vegetales predominantes en la sierra cordobesa. Junto a ellos, desplazándonos hacia la zona suroccidental, los pinares y los matorrales mixtos gobiernan regiones como la Sierra de Hornachuelos. En los parajes más húmedos de esta serranía caben mencionar también los quejigos (Arenas 1994: 73).

La Sierra de Cardeña y Montoro presenta una rica comunidad vegetal compuesta principalmente por encinas, acompañadas de acebuches, quejigos y alcornoques. Asimismo, los matorrales quedan representados por madroños, lentiscos, coscojas y brezos. (González Arenas 1994: 110 – 112).

El roble melojo es otro de los árboles que podemos encontrar en este Parque Natural, siendo el único sitio de la provincia de Córdoba, y uno de los pocos de Andalucía, donde crece. Conocido también como rebollo o marojo, es el roble que mejor aguanta tanto el frío como la sequedad estival (vid. Hernández 2010).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Brotes de roble melojo (Venta del Charco, Córdoba). Fuente: Wikipedia. Autor: Bartolomé Muñoz (2007)

 


 

Fauna

En Sierra Morena existe una amplia variedad faunística. En la Sierra de Hornachuelos anidan, por una parte, rapaces como los buitres leonados o las águilas reales, a las que se suman otras aves, entre ellas, carpinteros, vencejos, abejarucos y carboneros. Igualmente hay una importante comunidad de mamíferos, entre los que destacan el gato montés, la garduña, el zorro y algunas especies cinegéticas como el ciervo y el jabalí. El mundo acuático queda también representado a través del barbo, la boga, la pardilla, el lucio o la carpa (González Arenas 1994: 76-78).

Los ricos ecosistemas de la Sierra de Cardeña y Montoro se componen, a su vez, de un amplio abanico faunístico. Caben destacar las 16 especies de reptiles registradas, así como una gran variedad de anfibios, siendo la rana común y el sapo partero dos de los más importantes (González Arenas 1994: 115). No obstante, este Parque Natural destaca principalmente por las comunidades de aves y mamíferos que habitan en él. Observando los cielos no es difícil apreciar águilas imperiales, reales, perdiceras o culebreras, así como buitres leonados y negros, si bien el ave que llamará más la atención del visitante es la sempiterna urraca y su llamativa y larga cola.

Entre los mamíferos sobresale el lince ibérico; de los 522 linces censados por la Junta de Andalucía en el año 2021, un 32% habitaban en esta sierra. La gineta, la musaraña, la nutría y el lobo son otros de los pobladores de estos lares cordobeses. De igual modo, el carácter cinegético de este parque supone la existencia de ciervos, jabalíes, gamos, muflones, y libres (González Arenas 1994: 116)

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III. Características socioeconómicas

Demografía

La Sierra Morena de Córdoba se compone de municipios escasamente poblados que han sufrido un importante proceso de recesión durante los últimos años debido, en cierta medida, a las crisis del mundo agrario y el abandono de la actividad minera (Fernández-Baca y Fernández Cacho 2010: 447).

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), apenas unos cuantos municipios superan en la actualidad los 5.000 habitantes, a excepción de Peñarroya-Pueblonuevo, que en 2021 contaba con 10.508 habitantes. Existen casos tan alarmantes como el de la localidad de Belmez, donde la población se ha visto reducida en torno a un 71% desde el año 1996.

Principales actividades económicas

Aun cuando en claro retroceso, una de las actividades económicas que aún se mantiene en las sierras norte cordobesas es la agrosilvícola, una práctica en la que se combinan árboles y/o arbustos con cultivos agrícolas. En particular, en la Sierra de Cardeña y Montoro se cultiva sutilmente trigo y cebada. Por el contrario, en la zona occidental de la provincia destacan la extracción del corcho y la producción de miel (González Arenas 1994: 95), presente también en Cardeña. En líneas generales, la obtención de leña, carbón vegetal o la recolección de hongos se han convertido en otras importantes actividades económicas.

La ganadería ha sido un sector muy presente en la Sierra de Hornachuelos, especialmente el ganado ovino, vacuno, caprino y porcino. En lo últimos años este último sector se ha asentado también en las dehesas de la Sierra de Cardeña y Montoro, ricas en bellotas, raíces y bulbos. Como ya apuntamos, la actividad cinegética supone igualmente un fuerte impulso en las dos serranías analizadas, en las cuales existen amplios cotos de caza (González Arenas 1994: 119; Hernández 2010).

En la actualidad, la actividad minera e industrial ha sufrido un importante retroceso; la primera, muy asentada en tiempos pasados en el entorno del Valle del Guadiato, es prácticamente inexistente desde la segunda mitad del siglo pasado, cuando dejaron de funcionar las minas de hierro, plomo, cobre y plata (González Arenas 1994: 95). Hoy, apenas quedan ecos de esta industria en Peñarroya-Pueblonuevo y Belmez (Fernández-Baca y Fernández Cacho 2010: 453).

Frente a esta situación, y dada la riqueza cultural, histórica y paisajística concentrados en estas serranías, han surgido nuevas oportunidad en torno al turismo rural..

Profesiones tradicionales

Más allá de la ganadería, la agricultura y la artesanía, si hay una profesión que ha representado la actividad socioeconómica del norte de la provincia de Córdoba a lo largo del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, es la minería. Resulta curioso, no obstante, que las primeras comunidades mineras -especialmente las de Peñarroya- estuvieran conformadas por trabajadores de origen campesino, muchos de ellos procedentes de fuera de la comarca minera, incluso de comunidades tan alejadas como Asturias, Galicia y el País Vasco (Fleta et alii 2005; Cano 2014: 253).

Turno de mineros de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya. Fuente: www.verpueblos.com/andalucia/cordoba/el+porvenir/foto/623623/

Se trataba principalmente de mineros varones, aunque se ha documentado también la presencia de mujeres, encargadas de las tareas exteriores de la mina, como proporcionar alimento a sus respectivos cónyuges, al tiempo que afrontaban el liderazgo absoluto del hogar (Carloni 2006: 145).

  IV. BIBLIOGRAFÍA

  • ARENAS GONZÁLEZ, R. (1994): “Sierra de Hornachueos”. En TORRES ESQUIVÍAS, J.A. (Coord): Córdoba Natural. Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, Córdoba, pp. 63-102.

  • CANO SANCHIZ, J.M. (2014): “Ser minero. El contexto cultural generado por la minería industrial (siglos XIX – XX) en el sur de la Península Ibérica”, Munibe Antropología-Arkeología, nº 65, pp. 249-268.

  • CARLONI FRANCA, A. (2006): “La mujer minera, perspectivas antropológicas y vivenciales”. En RÁBANO, I. y MATA-PERELLÓ, J.M. (Eds.): Patrimonio geológico y minero: su caracterización y puesta en valor, Instituto Geológico y Minero de España, Madrid, pp. 143-147.

  • HERNÁNDEZ DE LA OBRA, J. (Coord.) (2010): Guía Oficial del Parque Natural: Sierra de Cardeña y Montoro, Almuzara, Córdoba.

  • FERNÁNDEZ-BACA CASARES, R. y FERNÁNDEZ CACHO, S. (2010): Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía: tiempo, usos e imágenes, Consejería de Cultura, Sevilla..

  • FLETA GONZÁLEZ, A. et alii (2005): “Desarrollo minero e industrial, migraciones y poblamientos en el entorno de Peñarroya (Córdoba) durante el primer tercio del siglo XX”, Revista de Demografía Histórica XXIII, nº 1, pp. 107-138.

  • GONZÁLEZ ARENAS, J. (1994): “Sierra de Cardeña y Montoro”. En TORRES ESQUIVÍAS, J.A. (Coord): Córdoba Natural. Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, Córdoba, pp. 105-129.

  • INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (2021): Cifras oficiales de población resultantes de la revisión del Padrón Municipal a 1 de enero, Madrid. Recuperado de: INEbase / Demografía y población /Padrón. Población por municipios /Cifras oficiales de población de los municipios españoles: Revisión del Padrón Municipal / Resultados

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